Depresión y Trastornos del Estado de Ánimo

La depresión es una enfermedad mental que consiste en trastornos del estado de ánimo. Su síntoma habitual es un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente. La depresión puede ser endógena o reactiva como respuesta ante distinto tipo de situaciones (unipolares) o endógena  (bipolares y psicóticas). Algunas de las conductas derivadas de la depresión severa pueden ser: intentos de suicidio, anorexia grave, insomnio agudo o crónico, etc. Algunos pensamientos asociados son: “no valgo nada” “me siento mal” “no puedo con mis responsabilidades”, “no consigo mis objetivos” “necesito controlar mis emociones y mis conductas” La depresión está incluida en el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-R); existen diversas técnicas y cuestionarios contrastados para medir la depresión y el grado de severidad

El terapeuta aceptará de manera incondicional al paciente y su primera labor consiste en detectar los mecanismos de mantenimiento para intervenir sobre ellos: procesos de aprendizaje, creencias, atribuciones, estilos de interacción disfuncionales, adicciones, enfermedades, duelo, estrés postraumático, pérdida de vínculos afectivos, etc., lo que facilitará considerablemente el camino de la evaluación y la intervención.

En segundo lugar, será necesario generar motivación inicial en el paciente, mediante la creación de expectativas positivas y realistas sobre la terapia a seguir. Las terapias cognitivo-conductuales ofrece, en general, buenas expectativas de éxito en el caso de las depresiones unipolares no psicóticas.

En tercer lugar, se indagará sobre los recursos del paciente para afrontar el problema: personas en las que pueden confiar; habilidades de autocontrol: habilidades cognitivas y de solución de problemas, la competencia social auto-percibida, el potencial de actividades gratificantes.

El tratamiento basado en la terapia cognitivo-conductual, consiste en general, en el cambio creencias, conductas, emociones e interacciones sociales y busca producir cambios lo más permanentes posibles de hábitos y modos de comportamiento y maneras de pensar. No es incompatible con el tratamiento farmacológico, si no más bien complementario.

Tratamiento

  1. Identificación de los problemas principales
  2. Identificar las situaciones  donde más frecuentemente aparecen estados de ánimo depresivos
  3. Identificar las causa del mantenimiento actual de la conducta problema:. situaciones, pensamientos, emociones, conductas y consecuencias.
  4. Elección y definición de los objetivos terapéuticos, fijando prioridades
  5. Operativizar los objetivos (cognitivos, conductuales, emocionales y sociales)
  6. Aplicar las técnicas de intervención de acuerdo a los objetivos
  7. Evaluación del resultado de la terapia
  8. Generalización de la mejoría
  9. Prevención de recaídas