Disfunciones Sexuales

Las personas interpretan de forma muy diferente sus respuestas sexuales, incluso llevan a cabo comportamientos que pueden ser muy distintos, sin embargo, en esencia, la forma en que responde el organismo ante la excitación sexual es muy parecida. Esto no quiere decir que la actividad sexual sea algo mecánico, sino que intervienen las mismas partes y su actuación es similar. Para entender los distintos aspectos de la sexualidad humana es importante el conocer qué partes del cuerpo se encuentran implicadas más directamente en la respuesta sexual y cómo actúan.

La respuesta sexual humana, tanto del hombre como de la mujer, parece desarrollarse siguiendo cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. En cada una de estas fases se presentan diferentes cambios fisiológicos, experimentándose asimismo diferentes sensaciones. Existen diferencias importantes en la forman en que se desarrollan estas respuestas entre la mujer y el hombre.

Las disfunciones sexuales son algo frecuente. Aproximadamente el 40% de las mujeres presenta algún tipo de disfunción, siendo las más frecuentes la falta de interés por el sexo y problemas de excitación. Entre los hombres, el porcentaje es similar, el 40%. Las más frecuentes son la impotencia y la eyaculación precoz.

A pesar de la importancia que tiene para el equilibrio psicológico y afectivo la actividad sexual, en España, solamente una tercera parte de las personas que presentan disfunciones sexuales buscan ayuda en los profesionales. Parece mucho más determinante para la satisfacción sexual percibida el nivel de relación general con la pareja, que la existencia de algún tipo de disfunción.

Las disfunciones se pueden clasificar en las siguientes categorías:

  • Trastorno en el ciclo de la respuesta fisiológica
  • Trastorno en el comportamiento perceptual del ciclo de la respuesta sexual
  • Trastorno en la satisfacción subjetiva
  • Ansiedad relacionada con el comportamiento sexual
  • Ansiedad socio-sexual

Los problemas de cada persona pueden situarse en las siguientes conductas:

  • trastorno en la fase de deseo
  • Trastorno en la fase de excitación
  • Trastorno en la fase de orgasmo
  • Dolor coital
  • Satisfacción con la frecuencia del sexo

Las causas de las disfunciones sexuales pueden ser fisiológicas y psicológicas; frecuentemente una mezcla las dos. A veces la influencia cultural es determinante. Existen muchos mitos acerca de la sexualidad del hombre, la mujer o referidos a la relación, que serán necesario desmontar en un proceso terapéutico para poder abordar el problema.

Proceso de intervención para el tratamiento de las disfunciones sexuales

En primer lugar, se deberán descartar causas fisiológicas, cuyo tratamiento corresponde más al ámbito de la especialidad médica de urología o la psiquiatría.

Las disfunciones que habitual se tratan desde el ámbito de la psicología  son:

  • Masculinas
    • Trastornos de la erección
    • Eyaculación precoz
    • Trastorno orgásmico (inhibición de la eyaculación)
  • Femeninas
    • trastorno del deseo sexual hipoactivo
    • Trastorno de la excitación sexual
    • Trastorno orgásmico
    • Dispaurenia o vaginismo

Evaluación 

La primera entrevista se hace individualmente con cada uno de los miembros de la pareja; es estructurada y tiene como primer  objetivo evaluar si la terapia es adecuada para la persona o para la pareja que acude a tratamiento y se dan las condiciones para proceder a su realización.

Es esencial crear un clima de aceptación y confianza entre cliente y terapeuta.

La evaluación se completará con cuestionarios estructurados y autoinformes que se han mostrado eficaces para determinar y acotar el problema.

Intervención

El tratamiento de referencia es el de Master y Johnson. El principio de partida es el siguiente: La sexualidad es una función natural regida en gran parte por respuestas reflejas, por lo que el objetivo en muchos casos es permitir o facilitar que se den esas respuestas. Este tratamiento va más dirigido a la relación que a la persona en concreto. Se trabaja sobre la interrelación  entre dos personas (la pareja), por lo que es necesario que los dos miembros de la pareja se involucren en el tratamiento.

El programa se desarrolla en varias fases y tiene una duración aproximada de dos meses. La pareja aprende técnicas de relajación, control, excitación y otras conductas adecuadas para conseguir una relación sexual satisfactoria.

Las sesiones se acompañan de material grafico y libros de autoayuda.

 

Tratamientos Psicológicos Eficaces para las Disfunciones Sexuales

Francisco Javier Labrador y María Crespo
Universidad Complutense de Madrid

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