Estrés, Ansiedad, Miedos y Fobias

El elemento común a estos trastornos de conducta sería la ansiedad: Conjunto de trastornos con gran prevalencia y notable repercusión clínica en diversas áreas de la salud, pero sin una definición suficientemente precisa y sin una acotación de limites adecuada. Los trastornos de ansiedad son los más frecuentes. Por lo general, las mujeres se ven más aquejadas que los hombres por los cuadros clínicos de ansiedad, excepto en el caso de la fobia social y del trastorno obsesivo-compulsivo, e donde no hay diferencias significativas entre ambos sexos.

Trastornos como la agorafobia (miedo a los espacios abiertos), los ataques de pánicos o el TOC (trastorno Obsesivo-compulsivo, que se tratará aparte por su características específicas), son trastornos altamente invalidantes para desenvolverse en la vida cotidiana.

Los trastornos de ansiedad, de acuerdo a los criterios europeos, pueden clasificarse cómo:

a) Trastornos fóbicos

  1. Agorafobia
  2. Fobia social
  3. Fobia especifica

b) Otros trastornos de ansiedad

  1. Trastornos de pánico
  2. Trastornos de ansiedad
  3. Trastorno mixto de ansiedad y depresión

c) Trastorno obsesivo-compulsivo

d) Reacciones al estrés intenso y trastornos de adaptación

  1. Reacción de estrés aguda
  2. Trastorno de estrés postraumático
  3. Trastorno de adaptación

e) trastorno de personalidad ansiosa (por evitación)

Proceso de intervención para el tratamiento de los trastornos de ansiedad

Evaluación

Entrevista para determinar la evolución y la intensidad de los miedos, la evitación experimentada en diversas situaciones, los estímulos asociados y el grado de interferencia en la ida cotidiana.

Para complementar y objetivar la información existen inventarios y cuestionarios específicos de fobias, miedos y temores y evaluación de la ansiedad. Además, el cliente deberá realizar autorregistros, que posibiliten la detección de los elementos situacionales y de las respuestas más significativas. Si fuese necesario, se realzarán registros psicofisiológicos mediante aparato de biofeed-back. 

Tratamiento

Trastornos fóbicos

Las fobias son un tipo especial de miedo completamente desproporcionado con la realidad de la situación, que no puede explicarse ni razonarse, que s encuentra más allá del control voluntario y que conduce habitualmente a la evitación de la situación temida.

Todas las fobias tienen en común una fuente, por lo general identificada, suscitadota de ansiedad y unas conductas de evitación o de escape ante los estímulos ansiógenos. Cuando resultan invalidantes para la vida cotidiana de las personas que las padecen, se requiere un programa de tratamiento.

Los estímulos que causan la conducta fóbica pueden externos cómo animales (gatos, perros, pájaros, ratas, cucarachas, etc.), situaciones (alturas, oscuridad, tormentas, volar en avión etc.) o internos; sensaciones corporales interpretados erróneamente como señales de una enfermedad mortal: fobia a las enfermedades; situaciones de interacción social (fobia social), o estímulos relacionados con los lugares públicos o espacios abiertos (salir a la calle, utilizar trasportes públicos o permanecer en lugares concurridos (agorafobia). Podemos que existe una fobia cuando se evitan las situaciones temidas y queda perturbada la vida cotidiana. El estímulo fóbico puede inducir angustia, pánico, sudoración, temblor e incluso terror.

El tratamiento de elección consiste en someterse, de forma gradual y controlada por el terapeuta, a los estímulos fóbicos. Con anterioridad, se habrán entrenado técnicas de relajación .Dependiendo de las características  y circunstancias de cada cliente, la exposición podrá hacerse en vivo o mediante imaginación, de forma gradual. También podrá comenzarse por esta última para finalizar en situaciones de la vida real.

Trastorno de Ansiedad Generalizada

La ansiedad aparece persistentemente y de forma generalizada sin estar relacionada con estímulos o situaciones concretas. Se caracteriza por una ansiedad y preocupación no realista o excesiva permanente sobre distintas circunstancias de la vida y con una antigüedad de al menos seis meses.

Los síntomas más habituales son:

Tensión motora

  1. temblor y contracciones
  2. Tensión o dolor muscular
  3. Inquietud
  4. Fatiga

Hiperactividad vegetativa

  1. Falta de aliento o sensación de ahogo
  2. Palpitaciones o ritmo cardiaco acelerado
  3. Sudoración o manos frías y húmedas
  4. Sequedad de boca
  5. Mareos o sensación de inestabilidad
  6. Náuseas, diarreas u otros trastornos abdominales
  7. Sofocos o escalofríos
  8. Micción frecuente
  9. Dificultades para tragar o sensación de tener un  nudo en la garganta

Hipervigilancia

  1. Sentirse atrapado o al borde de un peligro
  2. Exageración de la respuesta de alarma
  3. Dificultades para concentrarse o situaciones de mente en blanco
  4. Dificultades para dormir o mantener el sueño
  5. Irritabilidad

Las alteraciones cognitivas específicas en cada caso son variables, pero frecuentemente están relacionadas con la incapacidad percibida para hacer frente a las dificultades cotidianas con el temor a las críticas de los demás y con una atribución errónea de los síntomas físicos de ansiedad, como, por ejemplo, la creencia de que la taquicardia va air acompañada de un ataque al corazón.

El tratamiento comienza por entrenar técnicas de relajación y habilidades de afrontamiento de las situaciones y reconocimiento de los estímulos y señales para saber manejarlas cuando aparecen. Simultáneamente se trabajará en un programa de reestructuración cognitiva. 

Trastorno de Pánico

Los ataques de pánico son accesos bruscos de ansiedad, con sensaciones de carácter físico. Dan comienzo de forma repentina, llegan a su exponente máximo en poco tiempo (aproximadamente un minuto). Duran habitualmente alrededor de veinte minutos. El ritmo del corazón aumenta en unos cuarenta latidos por minuto. Las sensaciones corporales pueden centrarse en el corazón, con un pulso rápido y un dolor sordo en el pecho, además del miedo a un  inminente ataque cardíaco. Otras manifestaciones son: respiración rápida, con sensación de ahogo, mareos, dolores intestinales, transpiración, oleadas de calor y frío, miedo a morir, a enloquecer o a perder el control de uno mismo.

Puede producirse en situaciones de agorafobia o sin estímulos concretos. Los ataques no son producidos por los acontecimientos en si mismos sino más bien por la interpretación errónea de situación de peligro, anticipando situaciones catastróficas de las consecuencias de los síntomas, con un elevado nivel de miedo a las sensaciones corporales. Es lo que se ha venido en llamar “miedo al miedo”.

Desde el ámbito de la psicología el tratamiento pasa por la exposición, en la realidad o imaginación a la situación, generalmente agorafóbica, de manera gradual, después de una fase de entrenamiento en estrategias cognitivo-conductuales que permiten afrontar, con mayor probabilidad de éxito, las situaciones que provocan el pánico.

Trastorno de Estrés Postraumático

Las personas que experimentan sucesos aversivos inusuales bruscamente, como: agresiones sexuales, accidentes, desastres naturales, acciones terroristas, tortura, secuestro o violencia doméstica o de género, son susceptibles de sufrir trastorno de estrés postraumático.

Los síntomas asociados a estrés postraumático son: revivir intensamente la agresión sufrida o la experiencia vivida en forma de recuerdos constantes involuntarios, pesadillas y sensación de malestar psicológico profundo, en ocasiones agravados por acontecimientos externos como lecturas o noticias. Las victimas tienden a evitar o escaparse de los estímulos asociados a hecho traumático e incluso rechazan pensar voluntariamente o dialogar sobre lo ocurrido. La respuesta de alerta es exagerada y se manifiesta en dificultades de concentración, irritabilidad, problemas para conciliar el sueño, pérdida de interés y embotamiento afectivo para aceptar y expresar sentimientos de intimidad y ternura, problemas para expresarse y finalmente, pérdida de autoestima.

La característica del tratamiento variará en función de la persona y del tipo de agresión sufrido. De manera general, se comenzará por trabajar con técnicas de relajación, que servirán para abordar posteriormente la situación traumática y la reestructuración cognitiva, que permita afrontar el problema, mediante técnicas de exposición gradual, y superar la situación. La terapia grupal, con personas que han recibido agresiones similares, por ejemplo el caso de mujeres violadas o que han sido victimas de violencia de género, suelen ser apropiadas.  

 

Prevención de Riesgos y Estrés, Ansiedad, Miedos y Fobias

Diego, R. y Diego, J.A.
Universidad de Valladolid
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