Introducción

A lo largo de toda nuestra vida se nos presentan una serie de obstáculos que debemos ir afrontando y superando. Cuando somos mayores tenemos a nuestra espalda un aprendizaje de cómo hacerlo, de cómo superar nuestros problemas y seguir adelante.

Cuando somos pequeños a veces necesitamos una mano que nos guíe y, cuando vamos creciendo, quizá sólo sea un pequeño empujón. Esto es lo que queremos para los niños, niñas y adolescentes, ayudarles a que superen sus problemas y, además, aprendan, para que en el futuro, si vuelve a haber un obstáculo, puedan pasarlo ellos solos.

Todos los problemas tienen importancia según cómo le afecten a cada persona. Cuando somos pequeños y jóvenes, lo que hemos vivido hasta entonces, es lo más grave y difícil. No es una percepción falsa, es así. Pero el reto es superarlo y aprender de ello. Cuanto antes se afronten los problemas, menos se alargarán y complicarán, y antes contará con los recursos necesarios para el futuro.

Cada uno de esos obstáculos que hace tropezar a los niños y adolescentes, afecta a su vida personal, afectiva, social y familiar. Por eso, antes de realizar cualquier intervención psicológica es necesario conocer bien todas las áreas que rodean al niño para ser mas conscientes de su realidad.

La psicología infantil y juvenil no sólo se sirve del apoyo de la familia para obtener más información, sino que también serán grandes protagonistas de lo que sus hijos van a lograr a su lado y con su colaboración.

El colegio o instituto también es un referente, pues aporta nueva información y permite trabajar de manera distinta áreas que de otra forma no serían posibles. El aspecto educativo involucra a más personas y, lo que es muchas veces más importante, un gran  grupo de iguales (sus compañeros.)

El tratamiento cognitivo conductual en niños y adolescentes se caracteriza por analizar en el momento presente los factores que desencadenan, mantienen y refuerzan las conductas, para de este modo poder utilizar estrategias que consigan ayudar al niño y/o a los padres a manejar de forma mas satisfactoria las dificultades.  El objetivo final es encontrar modos de pensar, sentir y actuar más saludables. Aunque la terapia cognitivo-conductual nos hace centrarnos en el problema actual, en ocasiones, al resolver algo del momento presente, se soluciona también algo pendiente del pasado.

Además en toda evaluación completa de cualquier problema infantil es necesario descartar que contemos con un problema médico asociado que puede ser el causante o estar influyendo en determinados comportamientos.

La terapia infantil y adolescente se diferencia de la terapia en adultos en algunos puntos. Por un lado es necesario tener en cuenta el estado evolutivo en el que se encuentra el niño, ya que dependiendo de su edad, una determinada conducta puede resultar esperable o adecuada y esa misma conducta en otro punto del desarrollo puede ser el síntoma de algún problema o puede ser susceptible de tratamiento. Además la misma intervención para un mismo problema no será igual para un niño pequeño o para otro más mayor. En todos los casos es necesario adaptar la terapia a la edad del niño, a su nivel de madurez y a sus características personales.

Desde nuestro gabinete, ofrecemos una ayuda para tratar aquellos problemas que, por el motivo que sea, no acaban de solucionarse. Queremos recordar que la importancia real de un problema debe basarse en cuánto y cómo afecta al menor en su vida, tanto a nivel físico, cognitivo, emocional y comportamental. En estos casos estaremos encantados de prestarles orientación, evaluando en cada caso la necesidad de realizar un tratamiento psicológico o facilitando consejo para cada consulta.

A continuación os exponemos una serie de motivos que suelen ser los más frecuentes que acudan a consulta, pero en la que no están todos citados. Reiterar que se trata de categorías globales, pero que cada persona tiene sus propios problemas y serán tratados manera tan personal y única como lo es la propia persona.

*Advertencia: Las descripciones que se enumeran a continuación son una aproximación y simplificación de distintos problemas psicológicos infantiles y adolescentes.  El hecho de experimentar alguno o varios de los síntomas aquí descritos no implica padecer un trastorno psicológico, o el hecho de sufrir unos problemas aquí no mencionados no conlleva no ser susceptibles de recibir tratamiento psicológico. En cualquier caso debe ser un profesional cualificado el que determine la idoneidad o no de recibir tratamiento psicológico.